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  • En 2009 se abandonaron más de 140.000 animales de compañía en España
  • Este año ya se han recogido  80.000 ejemplares desde enero
  • Asociaciones como ‘El Refugio’, rescatan anualmente 500 de estos animales

DAVID SIERRA 21.07.2010

Casillas, Iniesta, Capdevila, Piqué y Puyol, viven desde hace unos días en las instalaciones de una protectora de animales. Ha sido uno de los últimos abandonos de animales registrado en la Comunidad de Madrid. Cinco cachorros rescatados en una bolsa de plástico dentro de un contenedor de basura.

La asociación protectora de animales ‘El refugio’ se ha hecho cargo de ellos, y como reconocía a RTVE.es su presidente, Nacho Paunero, “¡qué mejor homenaje que ponerles el nombre de algunos de los integrantes de la selección española, la nueva campeona del mundo!”.

El número de animales de compañía abandonados en España supera los 140.000 ejemplares anuales. El año pasado se recogieron 115.879 perros abandonados y casi 36.000 gatos. Aunque las cifras han disminuido respecto a los registros de 2008, un 2% en los perros y casi un 8% en los gatos, los números siguen siendo alarmantes.

Cada minuto, según el estudio realizado por laFundación Affinity sobre el Abandono de Animales de Compañía, se recogen por lo menos tres ejemplares abandonados. Y en lo que va de año ya se han abandonado más de 80.000 nuevos animales desde enero de 2010.

Los veteranos

En las instalaciones de ‘El refugio’, situadas en un ambiente idílico en las afueras de El Espinar (Segovia), residen aproximadamente 200 perros, todos a la espera de un hogar de acogida.

Una de las historias más curiosas es la de Flyn e Irina. El primero, un macho de 12 años, fue recogido en 1998 con sólo cinco meses. Desde entonces ha permanecido toda su vida esperando una familia que lo acoja.

El caso de Irina es muy similar; tiene once años y fue rescatada junto a otros cachorros de una camada en un pueblo madrileño en el año 1999. Tímida, pero cariñosa, busca una casa en la que vivir rodeada por su nueva familia.

Ése es el principal objetivo de la organización, encontrar un hogar para todos los perros abandonados. Porque ‘El refugio’ es “sólo un lugar de paso”, añade Paunero. Porque a pesar de los vínculos afectivos que se crean con todos los animales, “lo mejor para ellos es un hogar“.

Cómo adoptar

Las camadas no deseadas y los perros de cazas que dejan de ser ‘útiles’, son algunos de los motivos principales que propician el abandono de perros. Otro de los repuntes se produce en verano, al no saber qué hacer con las mascotas durante las vacaciones. Se recogen en condiciones y circunstancias terribles, y hay que atenderles personalmente.

En ‘El refugio’, como reconoce su presidente, “no se sacrifica ninguno de los animales que acogemos, porque se apuesta por la vida de cada uno de ellos”. Pero una de las condiciones para que entren más perros es que salgan otros.

Para adoptar alguno de estos animales hay que “tener inquietud para que el perro que se lleva alguien pase a ser un miembro más de la familia; no importa si lo prefieren grande, pequeño, adulto… hay que querer tenerlo y cuidarlo responsablemente”, concluye Nacho Paunero.

Fuente: http://www.rtve.es/noticias/20100721/mas-100000-perros-abandonados-buscan-hogar/340424.shtml

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MUCHAS VECES LA FELICIDAD NAVEGA EN EL RECUERDO, PERO EL DOLOR QUE CONLLEVA DERIVA EN UN RECLAMO QUE NO LO LAVA NINGUNA LÁGRIMA

Hola amigo,

¿Cómo estás? Deseo de todo corazón que te encuentres bien.

Si recibes este mensaje, espero me perdones si rompe tu paz de espíritu o si te incomodan los recuerdos que mis palabras puedan traer. Por la amistad que un día tuvimos, no podía desaprovechar la oportunidad que me han dado para poder despedirme de ti.

Han pasado muchas lunas desde que te vi por última vez. Inclusive, han ocurrido muchas cosas. Durante todo este tiempo, he podido repasar vivencias que pasamos juntos. Aún recuerdo la primera vez que nos vimos. Tú eras un macho humano, joven, alegre, lleno de vitalidad, y yo un cachorro de unas pocas lunas. Recuerdo cómo me pusiste entre tus brazos y mientras yo te lamía la cara lleno de alegría y emoción, me acariciabas la cabeza.
Al principio me costó captar tu lenguaje y tú también tuviste problemas para comprender el mío, pero superamos el impasse y nos fuimos entendiendo. A pesar de los primeros destrozos, nunca te enfadaste y siempre me ofrecías un mimo conmovedor.

Pacientemente aprendí a sentarme y a tumbarme cada vez que me lo

Pacientemente aprendí a sentarme y a tumbarme cada vez que me lo pedías, o mientras esperaba en la calle si entrabas en algún sitio a buscar cosas. Corrimos muchas veces juntos por el campo. Dormía contigo y yo era el que trataba de animarte cuando estabas triste o cansado.

Con el tiempo vinieron a casa algunas hembras de tu especie. A unas les gustaba y me sacabais de paseo. A otras no les caía tan bien y durante algunas lunas parecías olvidarte de mí. Eso no me importaba porque te veía feliz y eso me hacía feliz.

Un día llegó una hembra que no se marchó nunca más. Yo te había confiado mi vida; todo mi futuro dependía de ti y de tu nueva compañera. A ella no le agradaban mucho los de mi especie, pero aún así intenté gustarle y obedecerle en todo momento, al igual que contigo.

Poco a poco me fuiste apartando. Pasabas menos tiempo en casa y más en ese sitio que llamabas trabajo. Tu compañera tampoco tenía mucho tiempo para dedicarme porque siempre estaba ocupada. Tan sólo alguna salida rápida para hacer mis necesidades y una carreritayo solo. No mostraban ganas de jugar conmigo. Así pasaron muchas salidas y puestas de sol. Cuando te veía triste ó abatido me acercaba a ti intentando consolarte, mas tú me apartabas con un pequeño empujón y me decías: “Ahora no chico. Estoy cansado”. Yo me separaba obediente y me iba a mi rincón pensando qué podía hacer para que estuvieras contento. Me dolía el alma verte tan abatido.

Después llegó tu primer cachorro. Un nuevo miembro en la familia, al que me propuse proteger y cuidar como si fuera mi cachorro. Desde el primer día quise estar pendiente de él a fin de que no le pasara nada, pero tu compañera no veía con buenos ojos que estuviera tan cerca. Tenía miedo que le hiciera daño. Cómo se notaba que no me conocía, ni intentaba conocerme.

Yo, que habría dado mi vida por defender la de tu pequeño cachorro, la de tu compañera, y por supuesto, la tuya, fui arrinconado en un cuarto donde pasaba la mayor parte del día, solo, sin poder disfrutar de vuestra compañía que era lo único que deseaba. Tú, que eras mi guía y mi Dios, no hacías nada para que la situación cambiara. Me ignorabas. Ya no era tu mejor amigo. Ahora parecía un estorbo para ti. Desde mi cuarto, a veces, podía oír las acaloradas discusiones con tu compañera, por mi culpa. Oía palabras que no comprendía quésignificaban: “¿Hacer con él qué…? No podemos… No puedo, está conmigo desde que era pequeñito….”

Un día, cuando el sol estaba más horas en el cielo, pusiste un montón de cosas en tu maquina de viajar, hiciste subir a tu compañera y a tu cachorro que ya sabia andar y hablar. A mí me montaste en la parte de atrás, en medio de los bártulos. Sospeché que nos íbamos de viaje. ¡Qué bien! ¡Otra vez volvíais a contar conmigo! ¡Por fin toda la familia saliendo a pasear juntos!

.

Después de unas horas de viaje, paraste en un sitio para dar de beber a tu maquina de viajar. Tu compañera y el cachorro entraron en el edificio lleno de gente. Tú me abriste la puerta trasera para que pudiera salir a correr un poquito y estirar mis patas, tal cual habíamos hecho siempre que salíamos en un viaje largo. Me llevaste a la parte de atrás del edificio, cerca de un pequeño campo. Me sacaste la correa y me animaste a que echara unas carreras y hacer pis. ¡Era estupendo! ¡Volvías a preocuparte por mí!
Al rato, luego de desfogarme un poco, levanté la cabeza buscándote en el lugar donde habías quedado, pero no estabas. Salí corriendo rumbo al punto donde bebía tu maquina. Era extraño. Tú siempre me llamabas cuando querías partir y yo acudía veloz a tu llamada. Sin embargo, esta vez no me habías llamado. Seguramente porque confiabas en mí y sabías que al no verte, iría a tu encuentro.

Corrí pensando en tu extraña actitud, y, al dar la vuelta en la esquina del edificio pude observar cómo se alejaba tu maquina de viajar. Empecé a llamarte con mis ladridos al mismo tiempo que apuraba mi carrera. “¡Eh, amigo, te olvidas de mí!”. Gritaba y gritaba mientras seguía corriendo con más fuerza. A través del cristal trasero de la maquina pude ver que tu cachorro me hacia señales con la mano, a la vez que de sus ojos salía ese líquido que llamabais lágrimas. No entendía nada. ¿Por qué estaba llorando tu cachorro? ¿Por qué te habías olvidado de llamarme? ¿Por qué? ¿Por qué?

Continué llamándote y corriendo esperanzado en que notaras mi ausencia. A mi lado pasaban veloces muchas maquinas de viajar, y tuve miedo que me hicieran daño. Entonces pensé que lo mejor sería regresar al sitio donde habíamos parado, y esperar allí a que volvieras a recogerme. Me situé un poco apartado, debajo de un árbol para protegerme del sol. Desde allí veía perfectamente las maquinas que paraban.

Llegó la noche y tú no aparecías. Yo estaba nervioso porque allí no conocía a nadie.

Atrás de esa noche vinieron varios días y varias noches más. No podía explicarme tu tardanza en volver. ¿Y si no sabias regresar a buscarme por que te faltaba ese papel llamado mapa?

En tanto, insistía en la espera. Las personas que atendían a los que allí paraban, me dieron agua y me ofrecieron comida. Yo me alejaba de ellos. Yo aguantaba el hambre, y no quería que me cogieran para apartarme de aquel lugar. ¿Y si regresabas y yo no estaba allí? ¿Qué ibas a pensar de mí?

Debía esperar el tiempo que hiciese falta. Todas las noches a gritos le pedía al Gran Espíritu del Norte que guiara tus pasos trayéndote de regreso. Pasaron otras noches más. Y un amanecer, cuando aún estaba medio dormido, unos señores con un lazo me sorprendieron y me apresaron. Fui introducido en una maquina y llevado a un sitio desconocido. Al entrar pude ver un cartel que ponía algo así como Perrera Municipal.

Aquel lugar estaba abarrotado de otros como yo. Me condujeron a una habitación donde esperaban un macho y una hembra de tu especie, vestidos con batas verdes. Me miraron, escucharon mi respiración y mi corazón con un aparato y también me tocaron por todas partes.“Está un poco asustado y muy flaco”, dijo la hembra. “No es de extrañar. Lleva casi dos semanas sin comer, abandonado a su suerte en la gasolinera -respondió el macho y añadió-. Parece un animal fuerte, en pocos días estará recuperado”.

¿Abandonado? ¿Qué significaba aquella palabra? Nunca la había oído. A los pocos días, la perrita compañera de habitación, me lo explicó. A todos los que estaban allí les había pasado lo mismo. Sus amos los habían abandonado. “¿Pero eso no puede ser? –repetía yo una y otra vez-. El humano con el que vivía era mi amigo y nunca me haría eso. Es que anda un poco cansado por el trabajo y se olvidó de mí. Seguro que está tratando de encontrarme para llevarme con él” –les repetía un día tras otro, tratando de convencerme a mí mismo que esa era la verdad. No quería creer otra cosa.

Persistía en mi afán de no comer. La pena por estar encerrado en aquel lugar extraño me hacía perder el apetito. Mis colegas de encierro decían que debía reponerme, si no comía no tendría buen aspecto y nadie querría adoptarme. “¡Es que yo no quiero que nadie me adopte. Yo tengo una familia y no quiero otra!” -les respondía.
Transcurrieron los días con sus noches. Alguna vez venía una familia y se llevaba a uno de mis compañeros. Yo seguía esperando, ilusionado en que aparecieras a buscarme.

Un día que estábamos en el patio, se me acercó un perrazo que llevaba varias jornadas provocándome. Era un macho más joven y fuerte que yo, y le gustaba presumir de su fuerza delante de las hembras. Siempre se metía conmigo diciéndome que tú nunca vendrías, que eras igual que todos los otros humanos que habían abandonado a sus amigos porque les estorbaban. No podía consentir que aquel individuo ignorante y provocador pusiera en duda tu buen corazón. Después de un rato, en el que estuvo machacándome con su voz histérica, no pude aguantar más y me abalancé sobre él. Ciertamente no estaba en mi mejor forma física, pero quise defender tu honor con mis pobres fuerzas. Pero aquel perro joven era más fuerte y me dio una paliza. A continuación todo pasó muy deprisa.

Salieron la pareja de humanos que nos cuidaban, y tras cogerme de una pata me tumbaron encima de la mesa de metal frió. Estaba sin fuerzas. Tenía mordiscos por todo el cuerpo y las heridas sangraban, aunque no sentía dolor. El cansancio me dominaba.

Seguía esperándote pero mis horas se acababan.

La pareja humana parecía nerviosa. No paraban hablar, abriendo y cerrando cajones, removiendo y agarrando todo tipo de cosas.
Se acercaron a la mesa donde me hallaba tumbado y comenzaron a limpiarme las heridas. Sus caras poseían una expresión extraña. No paraban de discutir. “No podemos hacer nada por él” -dijo el macho.“Si qué podemos, y es nuestro deber intentarlo” -respondió la hembra. “No vale la pena. No creo que pueda recuperarse de estas heridas. Y aunque lo haga, se acabará muriendo de tristeza. Desde que llegó, prácticamente no ha comido. Se pasa el día tumbado cerca de la entrada, como si estuviera esperando a alguien. Pero tú y yo sabemos que nadie vendrá por él. Estamos desbordados y no podemos atenderlo como se merece, así que no vale la pena seguir haciéndolo sufrir. Lo mejor es “dormirlo”. La hembra, tras mirarme con cara de tristeza, asintió moviendo la cabeza.

Al cabo de un momento, la mujer se acercó y empezó a hablarme con gran ternura, mientras me inyectaba un liquido frió en una de mis patas. “Tranquilo, no te dolerá” me decía en voz baja. Al poco rato empecé a sentir cómo me invadía un gran sueño. Ella permanecía a mi lado, con su cabeza pegada a la mía. “Lo siento, chico”, fue lo último que me dijo, al tiempo que unas enormes gotas de agua le salían de sus lindos ojos. “Lo siento”, había dicho. Hacia tiempo que no escuchaba aquella frase. Alguna vez, tú también la dijiste. No sé muy bien porqué me dijo eso aquella señora, pero, dado que sonaba bien, hice un esfuerzo y moví ligeramente la cola en señal deagradecimiento.

El corazón me empezó a latir con menos fuerza, mis ojos se cerraban y la boca se secó. Sospechaba que la cara mojada de aquella mujer, que tan amablemente me trataba, era lo último que vería, así qué, con el último aliento que me restaba le pasé la lengua por el rostro tratando de secarle las lágrimas. Era mi forma de darle las gracias. Ya que no pude despedirme de ti, al menos lo haría de ella, aunque hubiera preferido que fueras tú el que me acompañara en aquel trascendental momento. Cerré los ojos y sentí que una profunda sensación de bienestar me invadía todo el cuerpo.

Hace dos días llegué a este lugar. Ayer, el Consejo de los Espíritus de las Razas, y el Gran Espíritu del Norte, me felicitaron por haber sido un modelo para los otros miembros de mi especie. Había cumplido a la perfección durante mi vida junto a los humanos.

Por ello, me concedieron la posibilidad de pedir un último deseo. Podía elegir casi cualquier cosa. Una compañera, la mejor de las comidas, una morada en las montañas o en la playa….. Yo les pedí que me dejaran regresar a tu lado. Me dijeron que eso ya no era posible. Entonces solicité que hicieran todo lo posible para que recibieras este mensaje. Con el quiero despedirme. Si lo recibes, espero que reflexiones sobre su contenido. Sobre el valor de la amistad, la lealtad, y el amor hacia los que dependen de ti.

Ojalá que la luz vuelva a entrar en tu corazón, te despierte la conciencia y puedas rectificar los errores, para evitar que otros hagan lo mismo.

Lo que hiciste conmigo no es el mejor ejemplo para educar a tu cachorro. Tal vez un día, cuando seas viejecito, también te conviertas en un estorbo, y entonces él decida dejarte abandonado en una gasolinera. Sin embargo, sabes que nosotros nunca lo haríamos.

No obstante, quiero que sepas, que a pesar de todo no te odio. Ese sentimiento no cabe en la naturaleza de ningún perro. Creo que sólo vosotros, los humanos, pueden sentirlo.

Te echaré mucho de menos. Anhelo que también tú te acuerdes algo de mí.

Hasta siempre querido amigo. Te quiero. Siempre vivirás en mi corazón.

Tu fiel y leal amigo,

Autor del cuento: anónimo


Vídeo que obtuvo el primer premio del Certamen Antiabandono:



Publicado por Ricardo Muñoz José

Copio de LUNA LUNERA (FB):

Hola a tod@s os pongo al corriente de que 10 perros de la perrera de Santander que iban a irse al extranjero ya NO se van pues la gente ( no se quienes) que prefieren que sacrifiquen a los perros que darles una oportunidad de ser felices con otras familias por el simple hecho de que están en Francia, Alemania e Italia…

Me da pena y rabia todo lo que ha pasado ya que me encargué de las traducciones de estas personas, de hablar con ellas por teléfono y de ayudarlas en Santander con los preparativos.

Cuando estos 10 perros mueran muchos de vosotr@s lloraréis pero que sepáis que la culpa es de la gente que decidió no dárselos a estas personas que mandaron sus datos y dinero para que estuviéramos tranquilos. Pasan cosas horribles fuera de España claro que si, pero por eso me encargué de estar al día con las traducciones y la información de estas personas contrastando que fueran buena gente y de fiar.. No son los culpables los de la perrera d Santander, tampoco Marina ni Lucia ni Ana que son unas bellísimas personas q me han estado ayudando con el caso hasta el último momento. Ya he llorado lo que tenía que llorar por esos perros, ya no lloro más! que en vuestra conciencia quede la muerte de estos 10 perros!!!!

Y ANTES DE HABLAR POR FAVOR! INFORMAROS BIEN COMO HICIMOS NOSOTRAS!!!!YO FUI LA PRIMERA QUE TUVE MIEDO PERO ME INFORMÉ!!!!!!!!


Un perro que se perdió en 2009 en Andalucía aparece en Sant Boi

Dexter ha dejado boquiabiertos a los miembros de la Societat Protectora d’Animals de Mataró (SPAM). Su caso es casi de película. El can se extravió el pasado 17 de noviembre de 2009 en Andalucía y, a mediados de mayo, la SPAM se lo encontró en Sant Boi de Llobregat.

Para leer la noticia clickar en la siguiente fotografía:

Hoy domingo hemos ido a la fiesta que organizaba Veu Animal en Santa Coloma de Gramanet (BCN).

¡Espero que os gusten las fotos!


Para ver las fotos hacer click en la imagen:

01/06/2010 | Actualizada a las 18:39h | Ciudadanos

Barcelona.(EFE).- Catalunya fue en 2009 una de las Comunidades Autónomas donde se abandonaron a más animales de compañía, concretamente 16.486 perros y 5.588 gatos fueron recogidos por ayuntamientos y protectoras en territorio catalán, lo que supone, respectivamente, el 14,9% y el 15,6% de abandonos en España.

Así se desprende de los datos del “Estudio sobre el Abandono de Animales de Compañía 2009”, elaborado por la Fundación Affinity, que constata además un descenso del 2% de canes y del 7,9% de gatos abandonados con respecto al año anterior, según un comunicado.

En cuanto a los felinos, Catalunya es la primera comunidad en número de abandonos, seguida por Madrid (4.294 gatos abandonados) y por la Comunidad Valenciana (4.485). Por otra parte, la comunidad autónoma catalana se sitúa en segundo lugar, por detrás de Andalucía (17.284) y por delante de la Comunidad Valenciana (13.235), en cuanto al abandono de perros.

Entre las causas de abandono, destacan el cambio de domicilio de los amos, y la pérdida de interés por el animal, además de su mal comportamiento, motivos económicos, o el embarazo.

En cuanto al destino de los perros encontrados, el 39,2% de los perros es adoptado, mientras que el 25,5% se queda en el refugio que los acoge, el 16,8% es devuelto al propietario y el 15,5% han sido sacrificados.

El “Estudio sobre el Abandono de Animales de Compañía 2009” refleja que sólo el 25,4% de los perros y el 3,5% de los gatos recogidos llevaban microchip, que sirve para identificarlos y asociarlos a su titular.

Informació:  La Vanguardia

El niño fue agredido por el perro la tarde del pasado 15 de mayo en el lugar de Mosteiro, en la localidad pontevedresa de Pazos de Borbén

30/05/2010 | Actualizada a las 18:57h | Sucesos

Santiago de Compostela. (EFE).- La asociación defensora de animales Justicia Animal anunció hoy haber presentado una denuncia contra el hombre que hace dos semanas ahorcó a un perro de raza Pit Bull después de que éste atacara a su nieto, de 2 años, que murió posteriormente a causa de la agresión.

El niño fue agredido por el perro la tarde del pasado 15 de mayo en el lugar de Mosteiro, en la localidad pontevedresa de Pazos de Borbén, y fue trasladado de urgencia en helicóptero y ambulancia hasta el hospital Xeral de Vigo con heridas muy graves, pero los médicos no pudieron salvar su vida.

Tras el accidente, el abuelo del menor decidió sacrificar al perro propiedad de la familia. La asociación Justicia Animal expresó a la familia su “sincero dolor” por ese trágico suceso, pero indicó en un comunicado que su cometido es proteger los derechos de los animales.

En ese sentido subrayó que el propietario del perro lo “colgó tras producirse el ataque” y advirtió de que esto puede ser constitutivo de un delito de maltrato animal, tipificado en Código Penal, por lo que la presidenta de la Asociación, Matilde Cubillo, ha presentado ante la Jefatura Superior del SEPRONA de la Comandancia Madrid la correspondiente denuncia.

Subrayó que “el dolor del abuelo del niño no justifica” la decisión del abuelo de “la ejecución por ahorcamiento del animal”, ya que “el ataque se produjo como consecuencia de una imprudencia de su dueño, que no se aseguró de que estuviera correctamente cerrada la puerta del cercado en el que se encontraba el Pit Bull”.

Según la asociación, esa situación “no justifica el maltrato del perro”, pese a las “circunstancias extremadamente delicadas” para la familia. Justicia Animal justificó la presentación de la denuncia al subrayar que “no hacerlo sentaría un precedente que podría convertirse en referencia de impunidad de cara al futuro”.

La asociación de protección de animales reiteró en el comunicado un llamamiento a todos los propietarios de perros potencialmente peligrosos, como es el caso de los Pit Bull, para recordarles que deben disponer de una “licencia” específica y un seguro de responsabilidad civil. Sin embargo, subrayó que “lo más importante es la responsabilidad y buen juicio para tomar todas las medidas necesarias para evitar hechos tan lamentables como el de este pequeño”.

Informació:  La Vanguardia.